jueves 26 de noviembre de 2009

Watership Down.

Hace tela de tiempo encontré esta imagen en internet:



Me marcaron tanto la expresión del conejo como la frase. Tanto que llegué a reproducirlos en incontables garabatos al margen de mis apuntes. Sobre todo porque no conocía el contexto. Intentaba imaginar cuál era la causa de que el campo estuviera cubierto de sangre. ¿Depredadores? Parecía lo más probable. No podía saber que en realidad no existía tal sangre sobre la hierba.

Hace un par de semanas (más o menos) volví a encontrar la misma imagen. El pequeño conejo asustado por la sangre que cubre el campo. Y los hechos se precipitaron. Es que ya ni me acordaba del dibujo.

Quería ver el video de Chelsea protagnonizado por Vitani, Kiara y Kovu. En el "opening" de la autora aparecen imágenes gore de una película de animación alemana de la que jamás había oído hablar: Felidae. Me pareció curioso y la googleé. Va sobre un gato que investiga una serie de asesinatos (de otros gatos). La vi en Youtube en inglés. Curiosamente, esa misma semana (es decir, ésta) Felidae fue mencionada en el Offtopic de Meristation. No deja de resultar interesante que puedas pasarte veinte años sin conocer algo y, de repente, ¡ZASCA!, dos veces en una semana. El caso es que uno de los videos relacionados con los de Felidae trataba sobre conejos. Me dio por verlo. En él, montones de adorables conejos de dibujos animados se arrancan ojos, orejas y patas unos a otros con garras y dientes. Leyendo los comentarios, me enteré de que es una adaptación inglesa de los '70 de un libro de Richards Adams titulado "Watership Down". En España, la película llegó bajo el nombre de "Orejas largas". Me picó la curiosidad y busqué el dichoso libro. En una de las primeras escenas, un pequeño conejo llamado Fiver tiene una premonición y exclama mi famosa frase: "The field! It's covered in blood!". Los recuerdos se amontonaron en mi cabecita.

El libro me ha gustado bastante y, a pesar de estar protagonizado por simpáticos conejitos, no es nada infantil. Es bastante violento y profundo, una crítica en toda regla. Los personajes se hacen querer bastante. Ahora quiero ver la película, que también está en Youtube. Os voy a dejar los links a las dos listas de reproducción y el video que me hizo descubrir la existencia de ésta peli:




Watership Down (en inglés)



Felidae (en inglés)


Ale, un saludete.


PD: Cambiando de tema, también está interesante éste video (y si, será timeline para todos, pero me encanta desde que lo vi la primera vez).



PD2: Dato friki: Watership Down es uno de los libros que Sawyer lee en "Lost":



miércoles 25 de noviembre de 2009

Más gurruños.


Gurruño del Norte con su característico pelaje invernal. Ésta subespecie es conocida por preferir la zona de los pies para dormir, con lo que dan calor a esa zona cuando es necesario. A veces emiten un ronquido suave, pero si los mueves un poco (con el pie, claro), refunfuñan levemente y se recolocan para dormir en silencio.


Detalle de la pata de un gurruño. Las almohadillas (en este caso de color rosa) son extremadamente adherentes.


Un gurruño azul intentando subir a una cama. A veces les cuesta un poco y pueden destrozar la colocación de sábanas y mantas, tras lo cual te mirarán con cara culpable y, cuando te acerques para regañarle, intentarán librarse a base de besitos trompeteros y "purreos".

martes 24 de noviembre de 2009

¿Qué es un gurruño?


Un gurruño es básicamente eso.

Tienen el pelo largo y suave, siempre de dos colores y con bandas intercaladas en orejas, patas, cola y trompa. Las orejas son enormes porque se dedican a escuchar muchas veces y tienen trompita besadora porque también se dedican a ello. Aunque lo que más hacen es dormir.

Miden unos 40 cm de alto y 80 de largo (contando la cola), así que cuando uno de ellos encuentra el camino hasta tu cama y consigue (les pesa un poco el culillo rechoncho) trepar por la colcha (si es que has dejado algún pico que llega hasta el suelo) no te suele importar mucho compartir el colchón con él.

El gurruño medio tiene varios sonidos para comunicarse, a saber:

- "Purr". Una especie de ronroneo agudo que emiten cuando se sienten felizmente acomodados entre tu brazo y la almohada o cuando notan que tienen que animarte. Suele acompañar a una sesión de besos trompeteros.

- "Miau". Supongo que de tanto vivir en casas con gatos, se les ha pegado. Aunque el maullido de un gurruño suena bastante más a "miau" que el de un gato, que suele ser más tirando a "meouw".

- "Ña-ña-ña". El repetitivo ñañeo es utilizado cuando están intentando encontrar la postura idónea para echarse un sueñecito.

- "Nomnomnom". El repetitivo nomneo viene acompañando a la acción de comer (tostadas con nocilla) o beber (batidos de chocolate).

- Y alguno más que me dejo en el tintero.

Solo tienen tres deditos en cada pata y no tienen garras (porque los gurruños no arañan), cuando tienen que agarrar algo (o trepar) se adhieren con las almohadillas, que tienen una curiosa capacidad de pegarse a las cosas. Y siempre están frías.

Se reproducen por esporas (como todo el mundo sabe) y, cuando ves un gurruño bailando (es decir, poniendose a dos patas y contoneándose como una campana que no sabe muy bien a dónde va ni a qué tañe) probablemente esté soltando esporas que desembocarán primero en una pelusa (probablemente gris) y crecerá hasta convertirse en un gurruño completo.

Como dato curioso, les encanta que les rasquen la barriga y que les acaricien entre los ojos.

Algún día os cuento sobre los distintos tipos de gurruños que hay.



Cambiando de tema, hoy Pucela estaba petadísimo de niebla. Molaba que te cagas. He salido de casa a las 7 de la mañana y no podía ver a más de tres pasos. Como en una peli de miedo ambientada en Londres. Me gusta la niebla porque cala hasta los huesos y la gente no sale si no es necesario... y como a mí me encanta ir por la calle sola... 2 y 2 son 22.

Por cierto, para el que no lo haya notado: Soy una Egg Toucher. Para más info, clicad en el logo de la barra lateral.

viernes 20 de noviembre de 2009

El cuento de siempre.

Llevaba un vestido rojo escotado y unas medias de raya que alargaban sus piernas hasta los zapatos de tacón. Estaba sentada sola en una mesa algo apartada. Ante ella, un whiskey con hielo y una pitillera de plata.

Él entró con calma y se despojó de la gabardina. Enseguida vino un mozo a recogerla y guardarla en el perchero. Caminaba lentamente, desenvuelto, con el paso garboso y la mirada del depredador. Observó el interior del local y la vio, al fondo, destacando como una llamarada en un mundo de niebla y luces tenues. Se acercó y, preguntando con las cejas, separó la otra silla y tomó asiento frente a la mujer.

- Hacía rato que te esperaba, Lobo.- Dijo ella, sacando un pitillo y encendiéndolo con el fuego que le ofreció un joven.

- Normalmente es al revés.- Sonrió él. Mirándola, resultaba difícil ver en ella la niña que había sido. La recordaba pequeña, con trenzas rubias y una sonrisa enorme en la cara pecosa. Ahora tenía la piel de alabastro y la melena recogida sobre la nuca.

Caperucita abrazó el cigarro con unos labios perfectos y rojos que habían sido creados para rendir a los hombres. Expulsó el humo en aros concéntricos y, con una caída de párpados, centró su atención en el hombre.

- ¿Whiskey? ¿Qué ha sido de la botella de leche y el pastel?

- Tú deberías saberlo, ¿no?

Él se rió.

- Era una excusa. Yo sólo quiero comerte a tí.

- Eso es lo que dices ahora. Estoy harta de ésta farsa, de quedar en bares de poca monta y escondernos tras una cortina de humo. Deberíamos volver al bosque, donde nos conocimos. Deberíamos dejar atrás esta decadente escena de tonos sepia.

- Deberías dejar de ser tan guapa.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Preciosa.

- ¿Por qué me miras?
- Pues porque me gustas. Te miro lo guapa que eres cuando te enfadas, que te pones preciosa y pareces inalcanzable, como una estrella. Y a mi me encantan las estrellas. Después de todo no soy más que un perro callejero que le ladra al cielo esperando que alguna de ellas me guiñe el ojo y se venga a dormir conmigo al amanecer.
- ¿Me estás invitando a tu cama?
- Te estoy invitando a mi, a mi cuerpo, a mi alma, a que te duermas pegada a mi espalda y me arrulles el oído con tu voz ronca de cantar nanas. ¿Que si te invito a la cama? Pues sí. A tumbarte entre mis sábanas para que huelan a tí y me vuelva loco el resto de las noches, buscándote entre el edredón y la almohada. Porque me gustas, me regustas y me matas si no te vienes conmigo. Que mi colchón es muy grande para mí solo.
- Pues dame un beso y me voy contigo.
- ¿Un beso? Te doy cuatro. Uno por cada trozo del corazón que me has robado.- Y me besó en las mejillas, en la frente y en la nariz, que estaba fría.
- ¿Sabes que eres un cursi?
- Y también soy un galán.- Y me sujetó la cadera y me inclinó hacia el suelo, dándome un beso de esos que te derriten por dentro y hace que te vuelen los pies. Y me fui con él porque tuve celos de su almohada, que lo tenía para ella sola. Y me acurruco todas las noches entre su brazo y su costado y le escucho el corazón, que es mío, porque se lo robé cuando arrugué la nariz y torcí el labio el primer día que me vio y me pidió la hora.

martes 17 de noviembre de 2009

Navidad.


Como El Corte Inglés y el Ayuntamiento de Pucela han decidido que ya ha llegado ésta "entrañable" fiesta, haré un post adelantando, copia de un post en un foro:

Si no me bombardearan a cada paso con ella, me la sudaría ampliamente. Pero como ocurre lo contrario, no es que no me guste, es que la odio.

No soporto que te impongan la fiesta. Tanto quejarse de halloween... pero por lo menos la gente se disfraza y no da por culo. En navidad, que empieza cuando dicta El Corte Inglés, suenan villancicos por doquier (a volúmenes que probablemente no permita la normativa), te encuentras peña disfrazada de Gordo Capitalista regalando caramelos, ves a todos los críos histéricos como perros con coletas ladrándole a sus madres los regalos que quieren ese año... Y esperan que tú te sumes al rebaño y bales como una oveja feliz.

Primero, no soy creyente. No tengo por qué celebrar una festividad que no pinta nada en mi vida.

Segundo, no soporto ninguno de los dulces de Navidad. Polvorones, mazapanes, turrón... es todo la misma mierda que hace que te atragantes.

Tercero, parece que la Navidad se basa en poner sobre la mesa "manjares" con los que al resto de los comensales se les hace la boca agua, pero que a mí plín. Además, me suelo quedar con hambre. Que si un cócktel de gambas, una vichisoisse (no tengo ni idea de cómo se escribe), asado de nosequé leches, salmón a la nosecual... Agh. Dónde esté la tortilla de patatas o unos huevos con jamón...

Cuarto, se reúne la familia. ¡La familia! En mi casa eso es una batalla campal. La tensión puede cortarse con un cuchillo de la mantequilla, pero los verás a todos sonrientes, como si les hubieran grapado las mejillas a las orejas. Me repugna tanta hipocresía junta en una misma mesa. Tanto que hace años que no me ven en una comida navideña.

Quinto, no me gustan los regalos. La mayoría te los hacen por obligación y no aciertan aunque les hayas dicho lo que quieres. Me gusta hacerlos, pero no recibirlos. Y no necesito que alguien me marque una fecha en el calendario para regalar cosas a mis seres queridos. Ni siquiera regalo por los cumpleaños, sólo cuando me da la vena (que suele ser más a menudo).

Sexto, el aguinaldo de los cojones. ¡A esta casa hemos venido cuatrocientos en pandilla, si quieres que nos sentemos, danos cuatrocientas sillas! No quiero que os sentéis, quiero que os larguéis con viento fresco.

Séptimo, el mensaje del Rey. Es que no le aguanto. Ya se que con no ponerlo vale, pero a ver quién es el guapo que le arranca el mando a mi padre de sus agarrotados dedos navideños.

Octavo, la televisión se plaga de anuncios de juguetes (con niños histéricos como perros con coletas) y de reposiciones de películas tristes protagonizadas por Tim Allen, en plan "Cuento de Navidad", "Soy Papá Noël", "El fantasma de las Navidades pasadas" etc.

Noveno, no me parece normal que se gaste tanta electricidad y tanta polla con los adornos de marras (que los ponen en Noviembre, dentro de un par de años tendremos campanas y muérdago luminosos colgados de la calle en Agosto).

Décimo, soy antisocial y de naturaleza ermitaña. No me gusta el contacto humano más de lo necesario. Y la Navidad es esa época tan alegre y festiva que todo el mundo escoge para

A) llamar por teléfono,
B) hacer comidas/cenas,
C) quedar con la gente,
D) emborracharse en Nochevieja (la peor noche para salir, que está todo petado y, para ver gilipollas borrachos, prefiero cogerme una botella de Negrita y mirarme en el espejo.

Paro ya de contar, que me estoy amargando.

domingo 15 de noviembre de 2009

He vuelto a caer...

Después de haberlo dejado, de haber jurado que jamás volvería a entrar en ésta espiral de perversión, vicio y pérdida de vida social...


He vuelto a caer :(.

Eso sí, ahora juego con los que me gustan a mí: ¡¡FOR THE HORDE!!, que aunque la horda esté llena de n00bs, sigue siendo mejor que los pijomierdas de la Alianza. ¡¡MUERTE A LA ALIANZA!!

¡¡¡BWAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!!!